Cambiar de diseñador: archivos, derechos y lo que casi nunca te dan

Lo que nadie te explica cuando cambias de diseñador

Cambiar de diseñador parece sencillo: terminas una relación, empiezas otra, y el nuevo profesional retoma el proyecto donde lo dejó el anterior. En teoría. En la práctica, muchas empresas descubren demasiado tarde que lo que tienen en sus manos no es su marca sino una representación de ella: imágenes exportadas, PDFs listos para imprimir, y nada más. Los archivos reales, los editables, los que permiten trabajar, siguen en el ordenador del diseñador anterior.

Antes de cambiar de diseñador para un proyecto de marca, hay cuatro cosas que necesitas reunir. Y una advertencia: la mayoría de plataformas que aparecen cuando buscas este tema viven de conectar clientes con diseñadores de forma transaccional. No tienen ningún interés en explicarte cuáles son tus derechos, porque eso complicaría la siguiente venta.

Aquí está la versión sin filtro.

Los archivos que necesitas, no los que te suelen dar

El entregable estándar de un proyecto de marca incluye, como mínimo, los archivos originales en formato editable. Para logotipos e identidad visual, eso significa archivos vectoriales nativos: .ai (Adobe Illustrator), .eps, o equivalente en Affinity Designer o Figma, según el programa con el que se haya trabajado. También necesitas las versiones exportadas para uso digital e impresión: SVG, PNG con fondo transparente, y PDF en alta resolución.

Lo que te suelen dar es distinto. Un ZIP con JPGs y un PDF de presentación. Eso no es el proyecto. Eso es una instantánea del proyecto, y con ella no puedes cambiar un color, adaptar el logo a un nuevo soporte, ni dárselo al siguiente diseñador para que trabaje correctamente.

Pide los archivos originales antes de cerrar cualquier relación de trabajo. Si el contrato no especificaba que los archivos fuente estaban incluidos en el precio, puede que tengas que negociarlos por separado. Pero necesitas saber dónde estás antes de asumir que tienes algo que en realidad no tienes.

Si quieres entender qué debería incluir un proyecto de identidad bien planteado desde el inicio, el artículo sobre qué incluye realmente una identidad de marca y qué compra el dinero lo explica sin rodeos.

La cesión de derechos: el documento que casi nadie firma

El diseño es una obra protegida por la Ley de Propiedad Intelectual española. Eso significa que, por defecto, los derechos de autor pertenecen al creador, no al cliente que ha pagado el trabajo. Para que tú puedas usar esa identidad de forma legítima, necesitas una cesión de derechos firmada.

No un correo electrónico que diga “claro, es tuyo”. Un documento que especifique: qué derechos se ceden (reproducción, distribución, transformación), para qué ámbito geográfico, por cuánto tiempo, y si la cesión es exclusiva o no. Sin eso, el diseñador anterior podría, técnicamente, reclamar derechos sobre una marca que llevas años usando.

Esto no es algo que ocurra frecuentemente en la práctica, pero el riesgo legal existe, y aumenta si alguna vez decides registrar la marca ante la OEPM o ampliar el negocio a otros mercados. Un abogado especializado en propiedad intelectual puede redactar o revisar ese documento en pocas horas. La tranquilidad que da merece esas horas.

El mundo de la identidad de marca está lleno de malentendidos sobre quién posee qué. La cesión de derechos es uno de los más costosos cuando aparece tarde.

Licencias tipográficas: el detalle que más se olvida

Las tipografías tienen sus propias licencias. Una fuente que un diseñador ha usado durante años en su trabajo puede tener una licencia personal o de estudio que no es transferible al cliente. Cuando cambias de diseñador, ese uso puede convertirse en infracción sin que nadie te lo haya advertido.

Hay tres situaciones habituales:

  • Tipografía gratuita con licencia abierta (SIL Open Font License, por ejemplo): transferible sin problema, pero necesitas documentación de qué fuente es y de dónde viene.
  • Tipografía comercial con licencia de estudio: el diseñador tiene licencia para usarla en su trabajo, pero esa licencia no te pertenece a ti. Necesitas comprar tu propia licencia para seguir usándola legalmente.
  • Tipografía sin licencia clara: la situación más problemática, y más frecuente de lo que parece.

Pide siempre una lista de todas las tipografías usadas en tu proyecto, con el nombre de la fundición o plataforma de distribución y el tipo de licencia. Si el diseñador no puede darte esa información, tienes un problema que vale la pena resolver antes de seguir adelante.

Accesos y plataformas: lo que está fuera de los archivos

Los archivos del proyecto son solo una parte del traspaso. Dependiendo de cómo se haya trabajado, puede haber activos de tu marca dispersos en varias plataformas:

  • Figma o herramientas similares: proyectos en la cuenta del diseñador a los que puede que ya no tengas acceso.
  • Adobe Fonts: si la identidad usa fuentes de Adobe activadas desde la cuenta del diseñador, dejarán de renderizarse correctamente si esa cuenta se cierra o se cancela.
  • Google Drive o Dropbox compartidos: carpetas con versiones de trabajo que pueden desaparecer si el diseñador decide dejar de compartirlas.
  • Hosting y dominios: si el diseñador también gestionaba tu web, necesitas recuperar el control del dominio, del servidor, y del gestor de contraseñas si lo había.

Haz una lista de cada plataforma donde tu proyecto tiene presencia antes de cerrar la relación. Cambia las contraseñas, recupera la titularidad de los accesos, y asegúrate de que no quedan dependencias activas de la cuenta del diseñador anterior.

Sobre cómo funciona una relación de trabajo bien estructurada desde el principio, el artículo sobre los artículos del journal de identidad de marca recoge distintos ángulos de este proceso.

Qué hacer si la relación no terminó bien

A veces el cambio de diseñador no es voluntario ni ordenado. Hay conflictos, trabajos a medias, pagos en disputa. En esos casos, la situación legal se complica, y lo que puedes reclamar depende directamente de lo que esté por escrito.

Si no hay contrato, es difícil. Pero no imposible. Conserva todos los correos electrónicos, capturas de pantalla de conversaciones, facturas, y cualquier documento que muestre qué se acordó. Un abogado especializado en propiedad intelectual puede ayudarte a determinar qué tienes derecho a exigir y cómo hacerlo.

Lo que no debes hacer es asumir que como pagaste, el trabajo es tuyo de forma automática. En España, eso no es lo que dice la ley.

Antes de empezar con un diseñador nuevo

Una vez que tienes los archivos, la cesión de derechos, las licencias documentadas y los accesos recuperados, puedes empezar con tranquilidad. Pero antes de firmar nada con el siguiente diseñador, asegúrate de que el contrato nuevo incluye exactamente todo lo que el anterior no tenía: qué archivos se entregan al final, cómo queda la titularidad de los derechos, y qué pasa con las licencias de terceros.

Un proyecto de identidad bien ejecutado no debería dejarte en una posición de dependencia. La marca es tuya. La documentación también debería serlo.

Si tienes un proyecto entre manos y quieres saber cómo estructurar el traspaso o empezar desde cero con una base sólida, hablemos.

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Preguntas frecuentes

¿Qué archivos me tiene que entregar mi diseñador cuando termina un proyecto de marca?

Tienes derecho a recibir los archivos originales editables (AI, EPS o equivalente), los archivos de uso en vectores y formatos exportados (SVG, PNG, PDF), y cualquier archivo de tipografía o recurso que haya formado parte del trabajo pagado. Si solo recibes PDFs o JPGs, no tienes el proyecto: tienes una copia de pantalla.

¿La cesión de derechos del diseño tiene que estar por escrito?

Sí. En España, la Ley de Propiedad Intelectual establece que la cesión de derechos de explotación debe constar por escrito para ser válida frente a terceros. Un correo electrónico ambiguo no es suficiente. Necesitas un documento que especifique qué derechos se ceden, para qué usos, y si la cesión es exclusiva o no.

¿Qué pasa si las tipografías de mi marca no tienen licencia comercial?

Si tu diseñador ha usado fuentes sin licencia adecuada, tú asumes el riesgo legal al usar esa identidad en materiales comerciales. Las licencias tipográficas comerciales son responsabilidad del proyecto: deberías recibir documentación de qué fuentes se han usado y bajo qué licencia, o la licencia en sí si es transferible.

¿Cómo cambio de diseñador sin perder el trabajo hecho hasta ahora?

Antes de cerrar la relación, solicita por escrito todos los archivos editables, una lista de recursos de terceros usados (tipografías, ilustraciones, fotografías), los accesos a plataformas donde esté alojado o registrado tu proyecto, y un documento de cesión de derechos firmado. Si hay conflicto, consulta con un abogado especializado en propiedad intelectual.

¿Puede un diseñador negarse a entregar los archivos originales?

Depende de lo que diga el contrato. Si no hay contrato firmado que especifique lo contrario, el diseñador retiene los derechos de autor sobre el trabajo creativo aunque tú hayas pagado por él. Por eso es fundamental acordar la cesión antes de empezar, no después.

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Oliver Schoepe

Oliver Schoepe

Más de 20 años en marca, web y diseño digital. Afincado en Dénia, España. Proyectos para INEOS, Habanos S.A. y The Stein Group.

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